viernes, 13 de abril de 2007

Dulce

Un tequila con limón y sal, una rockola con la canción más dolorosa del momento. El sueño se desvanece y sólo queda la fatiga de quien no tiene nada por hacer. No me daba cuenta de cuánto te dolía, suena en un español seseante, si es que la palabra existe o sólo ocupo la equivocada, pero sí, ya miraba diferente y las cantinas no van con esta forma de vida. Una coca normal en lugar de la light es lo más fuerte. Cafeína, inyéctate en mis venas plisecito, ¿qué no ves que sólo puedo soñar?. Suspiros en venta, arránquelos de acá, se ven tan falsos cubiertos de diamantina dorada, parece que se preparan para una fiesta y yo ya no me puedo desvelar.



Estado: hipnótico, sí, voy contigo, volaré a Austria para aprender un vals con los dedos sobre el piano y la inspiración de las musas voladoras, las terrestres y las acuáticas no sirven, acá el fly mood es lo in. Gargaritas para el acento nice.


Las despedidas son muy londinenses las hipócritas, grises, deslavadas y lluviosas. ¿Qué caso tiene llorar a pleno rayo de sol? No podría invitarte a acostarte junto a mí, el consuelo viene envuelto en dos cobijas, chocolates y mucha televisión. Viva el aire acondicionado a todo lo que da.

Me he inventado un final tan dulce. Dulce como yo. Ja.

Y para remediar la propagación de canciones alcoholeras me chiqueo con otra, so cute.


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