RSS

VL '09

El fin de semana estuvo lleno de sol escondido entre las nubes pero lo suficientemente fuerte para chapear y pintar brazos disparejos, suerte que llevé manga larga y aunque mi atuendo no encajaba en ningún grupo al menos me salvé de pintarle más rayitas al tigre.

Amor adiós,
no se puede continuar
ya la magia terminó…

Cantaban Los Bunkers y ahí mi amiga no se quejó como con San Pascualito Rey, ay pero a mí sí me gusta, pero Frid si está bien feo (wtf?, yo digo la canción), su aburrimiento fue salvado por el tacubo Rubén.

Ella calificaba a todos los vocalistas y se los imaginaba en su vida matrimonial, me daba risa y un poco de susto, ¿a qué edad llegamos?, quienes nos rodeaban lo decían todo, apenas rozando los veintes.

Sh, que llueve sobre la ciudad es mi himno semanal.

Leonardo sin camisa y el viejerío gritando, pero ¿ppppor qué?, con razón las chavitas estaban ávidas de mostrar sus encantos al levantarse la playera (uy, uy) supongo que se compadecían de la poca presencia femenina en los escenarios. A mí me tocó ver solo a Ximena Sarñana, corrí y corrí tras su escenario (pero señorita, córrale que es para el otro lado) y ahí voy, en mi camino me topé con un pedacito de Paté de Fuá, allá el alma solitaria que se avergonzaba un poquito por la ñoñez, pero pues qué soy fan y ahora más porque la muchachilla me cayó rebien.

Fotografía de : Fernando Messino

Me perdí a la mitad de Kinky y creo que dos de Zoé, Olallo Rubio tiene razón al burlarse de la pachequez de León, notable a leguas.

Jaguares siempre tendrá algo de Caifanes y aunque buscamos huir de ese escenario siempre volvimos porque contra la célula que explota nada se puede hacer. Tanta fue la emoción que hasta León reapareció solamente para abrazar a Saúl.

Mi día terminó solitario, mi compañía se negó a ver a Andrés Calamaro y se fue tras La Lupita, ahí se ven, entonces me ví rodeada de gente abrazada y compartiendo, me sentí frijolito en frascote de mayonesa. Los alcancé con el Instituto Mexicano del Sonido que a mí me sirvió para comer una hamburguesa caríiisima y para de plano tirarme en el suelo a tratar de descansar.

El domingo de nuevo, la amiga de mi edad y yo nos seguimos sintiendo abuelitas, pero la lluvia fría nos hizo despertar, un impermeable rosita que sirvió la primera vez pero ahí estuvo esperando a desaparecerse justo antes de... sí, volver a llover, gracias casualidad.

Empezamos con Los Daniels que las veinteañeras adoraban y yo bleh, el Daniel que me interesaba era el de la Gusana Ciega, pero faltaban unas dos horas más, lo poco que alcancé a distinguir de Vetusta Morla no estaba tan mal, si lo recuerdo buscaré algo más.

Mi amiga y yo esperábamos emocionadas cuando el resto de nuestra compañía espetaba un: "pero si ya está ruco" nosotros sólo levantamos el puño y un "¿Qué les pasa... imberbes?" al final no lo fue tanto porque su petición de bras fue respondida, y durante media hora pensé: sunday i'm in love.



Fotografía de: Nicole A. Klinckwort


División minúscula fue olímpicamente ignorado y aprovechamos para satisfacer necesidades básicas (todas aptas para menores). Molotov recordó fiestas preparatorianas y los brinquillos aminoraron el frío, eso y que el espacio individual era todo menos respetado. Los fabulosos, amados por todos pero para mí son unos sangrones, aunque bueh, la ondita sí la tienen.

Nortec era el momento para irse, pero entre evitar las aglomeraciones y recobrar miembros del equipo perdido hubo tiempo para bailar y bailar, ay no sabía que eso me gustara tanto. Si algunos me leen me tacharán de mentirosa, pero no lo soy, hay formas de sacar lo que se siente y esa fue una de ellas, unos minutos de liberación.

Después, volver a la rutina.

Y cerrar el telón.

Aunque la promesa de Placebo para el 30 de septiembre es una luz.


It might get loud



Documental dirigido por Davis Guggenheim en donde aborda la historia de la guitarra eléctrica a través de los ojos, manos y vivencias de The Edge, Jimmy Paige y Jack White.

Lo bueno: Promete.
Lo malo: Dudo que llegue al cine del pueblo.
Lo rescatable: Gracias a la humanidad por los dvd (o torrents...sh)


Alice & Tim

La semana inicia con ciertas cuentas monetarias que siguen pintando una que otra cana , como consuelo de muchos ( y de tontos para qué le hago al cuento) la mayoría de los mexicanos esta igual que yo, en lo mejor de los casos, porque al menos no tengo nadie que dependa de mí y soy de esos a los que sus padres los apoyan (me sentí como en las películas gringas cuando el perdedor mayor vive en el sótano de su mamá, sniff).

En contraparte las nubes han estado bastante gordas y ayudan a aminorar el calor, el sábado mi querida progenitora y yo decidimos desafiarlas al salir a buscar el ingrediente principal del menú festivo para el día del padre: maíz pozolero, pero no pudimos contra la tormenta y terminamos hechas sopa. El fin estuvo de z. Para el otro existe la posibilidad de un conciertillo pero digamos que es una de las cuestiones por las que las cuentas no acaban de cerrar.

Regresando al inicio de semana, acabo de encontrar algunas imágenes que muestran lo que depara Tim Burton para el 2010 con su versión de Alice in Wonderland. Habrá que ver en qué resulta.
Jhonny Depp es El Sombrerero loco y AnneHathaway La Reina Blanca


Mia Wasikowska como Alicia y Helena Bonham Carter La Reina de corazones.

Más sueños.

En al menos tres de los últimos diez sueños una iglesia ha aparecido.

En el más antiguo yo juntaba unas ocho estampitas de santos tutti fruti mientras la viejita de al lado me veía con ojos de envidia hasta que no pudo más y me reclamó, alegando que yo no podía tener tanta variedad intercesora cuando ni siquiera creía en dios. Recuerdo que se ponía como loca y estaba a punto de agredirme físicamente, lo que yo veía ridículo por lo chaparrita y enclenque que se veía, cuando el sacerdote se acercaba a nosotros para saber por qué armábamos tal alboroto. Al explicarle mis razones de que el ser o no creyente no excluía la opción de que pudiese cambiar de opinión pero con actitudes egoístas como esas no lograrían ninguna clase de conversión, el sacerdote al que yo lo ví muy contemporáneo y buena onda, por supuesto que me dio la razón. Gané.

El último de los sueños en mi intento de buscar una extensión para mi usb (¿uh?) fui a dar a una casa que era una hacienda rehabilitada, así que la estructura original se mezclaba con detalles contemporáneos como detalles industriales y toques de mobiliario minimalista. Estando ahí me topaba con mi mamá y el arquitecto que resultaba ser un padrino mío, al chulearle la obra nos llevaba a lo que era la capilla anterior y nos regalaba una sirena de madera tallada que al moverle la cabeza movía la cola, figura que mi madre se agandalló y era de este estilo:



Perdí.

El segundo ya lo conté. Esa vez creo que fue empate.

Por eso ya no busco trabajo.

Click en la imagen para ver en grande

Encontrado aquí

Everyday is not like sunday.

Los días de ayeres se aparecen y aplastan, pero hoy no, hoy los ojos ven el presente, con las mejillas acaloradas pero el corazón fresco. La casa no está tan llena como suele estar y da oportunidad de extrañar. Ah, los niños son tan adorables... cuando están lejos. Just kiddin'. Ay pero qué mal gusto escribir en otro idioma cuando ni siquiera dominas el 5% del español. Oye tengo que presumir que ya avancé en mis conocimientos neurolingüísticos. What?, creo que estás un poco confundida. Uy, y me acordé de otro chiste pero ese SÍ que es de mal gusto. ¿No empezaste dizque poéticamente?. Según, pero ya me aburrí. Au revoir! . ¡Te digo!

¿Será el subconsciente?

Freud sacaría mis trapitos al sol si su teoría acerca de los sueños es real.

Es cierto que después de ver The Reader me quedé pensando en la extraña relación de Hanna Schmitz y Michael Berg, claro que no me fui a la psicología de los personajes, los efectos causados unos al otro ni a analizar la personalidad del lado contrario del holocausto; es con no poca vergüenza que mi pensamiento se fue a preguntarme qué habrá pensado/sentido, Kate Winslet al tener que sacar adelante las escenas más provocativas de la película con un actor tan joven como David Kross.

Creí que tales pensamientos me habían abandonado en el trayecto del taxi hacia mi casa después de la salida del cine, pero no, volvieron en forma onírica hace dos noches, juntándose con mi sueño recurrente de querer tomar un avión a Monterrey, cosa que pocas veces logro (¿qué significa oh Freud, oh Mizada!? No sin una vuelta de tuerca.

Resulta que en el sueño tenía que hacer una larga fila para obtener una reservación, ahí me encontraba con mi maletita y mi urgencia de trasladarme en ese mismo instante a la sultana del norte (ajúa) cuando empiezan a anunciar que los boletos están agotados y que "gracias por participar pero regresen mañana", a mí me daba el patatús porque estaban por atenderme, así que al tratar de reclamarle al muchachito detrás del mostrador me doy cuenta de que eso precisamente es: un muchachito que acaba de dejar los pantalones cortos (ternurita) y con muy buen ver.

Algo que jamás me ocurriría a mí sería fijarme en alguien tan joven (de verdad, de verdad, no sé si es por ética o que los adolescentes que conozco nomás no), pero en mi sueño yo ya no soy yo, sino (¿cómo me doy cuenta? no sé explicarlo, esas cosas raras que suceden al dormir) una veintiochañera como soy pero en versión "no inventen qué guapa soy y como no aprovecharlo" así con mi pérdida instantánea como de 10 kgs., mis ojos vueltos azules y mi cabello largo, largo me dedico a echarle ojitos al imberbe mencionado, cosa que funciona y a pesar del peligro por conservar su empleo, éste consigue reservarme un lugar.

Lo que sí resultó muy fresón y totalmente incoherente con mi sueño es que después nos vamos a tomar un café, sin escaparme de una miradilla media rara de la gente porque a pesar de todo la diferencia de edad se notaba. Después el sueño se diluyó y mezcló con otras cosas como una miscelánea gigante, el regreso a la normalidad de mi persona y creo que una iglesia, después de todo mi subconsciente necesitaba irse a confesar, tan culpado que se sentía él.

Fotografía de Antonio Benavides.