miércoles, 25 de febrero de 2015

Empatía

El sentimiento del elegido que tiene que sobrepasar la envidia o la maldad de los rechazados me parece una de las ideas más simplistas y peligrosas que puedan existir.

Tristemente es la formación que abunda en muchas corrientes que pretenden ser buenas pero solo matan la empatía por la simple razón de ser humanos. Ser empático o incluso bondadoso cuando hay recompensa o por miedo al castigo es una formación hueca que solo logra la exclusión y el odio.

Sobrepasar la individualidad, los lazos consanguíneos, la ficción de las religiones o de las  nacionalidades hacia una comunidad global viviendo en el  mismo planeta. Suena a utopía pero según este video no lo es, porque para que resulte necesitaría la noción de la mortalidad.

http://youtu.be/8Ro5CzSy0b4

lunes, 26 de enero de 2015

Nightcrawler


Mientras veía Nightcrawler recordé American Gods de Neil Gaiman donde los medios pueden ser los dioses de la actualidad. Si fueran personas tendrían claros rasgos sociópatas.

Dar la nota es lo importante. La empatía hacia las tragedias suele borrarse para creernos afortunados mientras vemos la nota roja, desayunamos jugo de naranja y pensamos "suerte que no fui yo".

Jake Gyllenhaal dirigido por Dan Gilroy logra un personaje que lo mantiene en el top de los actores de su edad. Las tomas de los suburbios de Los Ángeles en la noche me parecieron melancólicas y sacando la belleza de la fealdad que existe en ellos.

Urbana, mediática y con un ritmo que mantiene la atención en todo momento.

Wild


Wild es una especie de road pedestrian trip (¿uh?) donde la interpretación es simple pero poderosa, tan simple que no ahondaré en ello pero conecta con esa parte en que todos perdemos, así es, el camino.
Hasta la final de la película vi que es una novela de Nick Hornby y qué bueno porque había amado About a boy y High Fidelity pero A long way down me había roto el corazón por lo mala que es. Aquí entra de nuevo a mis favoritos y le digo que no se vaya más.
Ahora sólo quiero volverla a ver en cine porque tengo corazón de papá, ese que dice "tiene bien bonitos paisajes" y saben qué, a veces los padres tienen mucha razón (sino pregúntenle a la protagonista).

Boyhood

Richard Linkater repite la fórmula de contar una historia en tiempo real. La infancia que se abandona a los 18 años ocurre con mayor claridad para el público estadounidense, porque vamos, en sociedades como la nuestra los hijos podrán tener 30 años y seguir viviendo con los papás.
Esperar 12 años para filmar el envejecimiento natural de los actores (mucho más impactante en los niños) resulta interesante como ejercicio, aunque desde mi punto de vista no aporta mucho a la historia. Pero se aplica el dicho (medio violento) de que "quien pega primero, pega más fuerte".
Bonita pero quizá no para todos los gustos, si odian las películas donde parece que "no sucede nada" quizá deba pasarla de largo. Si son de biorritmo lento y vouyerista de vidas ajenas para apropiárselas como yo, quizá la disfrute.
Lo más rescatable, aparte de ver crecer a los niños son las actuaciones moderadas y por lo mismo nada fáciles de lograr. Mi favorita: Patricia Arquette.
Yo quiero ser los colmillitos de Patricia Arquette.
Y ya, fin.

sábado, 11 de mayo de 2013

9 meses que no se pasan volando.

Leía un blog donde alguien compartía su recuerdo de un niño inglés con papada hablando sobre un libro. Ese acto de nostalgia robada me hizo saltar a otro blog que me tenía entre sus ligas de interés (old fashioned) y  en la columna derecha un letrero pequeño con una etiqueta de 9 meses me recordaba que ingratamente he ido desintegrando lo que a mis 22 era lo mejor que me podía pasar.

En un par de semanas tendré que ir a Barcelona, y esa pequeña connotación de obligación siempre se lleva al traste toda mi personalidad. El miedo al compromiso y una posterior decepción. Debí nacer para poder hacer lo que quiera sin preocuparme, pero algo se torció en el camino y así soy ahora. Me iré con miedo y un poco de ilusión. Quizá me queden unos días para volver a París, aún no lo sé. Engaño para turistas bobos o no me da una ilusión. Un bálsamo de pequeño poder ante la obligación.

Detesto las obligaciones, debo confesar y además he olvidado cómo hacía para andar por acá dejando párrafos y párrafos de preocupaciones y simplezas, esas que muy bien se me dan.