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Today I die.


Es el juego online más poético que he encontrado.


Decir cómo se juega hace perder la gracia, deberá ser la intuición, la prueba y el error los que nos llevarán a encontrar la belleza escondida.


De reto en reto deberá convertirse la frase "Mundo muerto lleno de sombras hoy voy a morir" en alegría.


Se puede jugar en varios idiomas, al final el resultado deberá ser el mismo.


Para jugar click acá:






(500) Days of Summer.




¿Qué pasa cuando se encuentran dos personas con perspectivas diferentes hacia el amor?.

Qué tal si ella podría comparar la idea con la existencia de Santa Claus y él afirma que no podrá ser feliz hasta encontrar a su alma gemela.

Aparece la historia de (500) Days of Summer, una de las películas independientes que salieron del Festival Sundance que se celebra cada enero en Salt Lake City. A las salas mexicanas llega con meses de atraso y sin demasiada propaganda. Es de las cintas que pasan de boca en boca como Juno, Little miss sunshine o Garden State.

Como protagonistas Zooey Deschanel (Summer) una de las nuevas musas indies y Joseph Gordon-Levitt (Thomas) con su aspecto de chico no-guapo-pero-tierno y con un leve parecido al fallecido Heath Ledger nos muestran a un par que gracias a las coincidencias en sus gustos y conductas un tanto freakies parecen la pareja perfecta de una comedia romántica.

Al inicio advierten que esta no es una historia de amor, si no una historia sobre el amor. Así que además de difrutar del romanticismo con sus altas y bajas he salido con un sentimiento (y pensamiento) que no se fue hasta el día siguiente y aunque suelo satanizar las historias con moralejas esta historia se ganó un cachito de mi corazón.

Claro que el soundtrack que caracteriza este tipo de películas ayuda, canciones de The pixies, Regina Spektor, She & Him y quienes interpretaron la canción por la que inicia la interacción de los protagonistas (donde mi favorito Morrissey era el frontman): The Smiths con There is a Light that never goes out.

Perfecta para aquellos que sí creen en el amor y también para los que no.

Yo le dejo palomita.

No leo libros de autosuperación pero...

El sentido común y los padres dicen que uno debe saber hacia dónde ir. El fin de los veintes da por entendido que el lugar en el mundo ya se debió haber tomado. ¿O soy solamente yo y mi aseveración es errónea?

Hay decenas de películas que muestran que mi creencia es generalizada, o al menos una que acabo de ver: Garden State, un tanto del fracaso, el regreso al hogar y la pérdida de él, los fantasmas del pueblo que te ve crecer y un amor que no puede esperar perfecciones. Los protagonistas pasaron la edad en que la esperanza es creíble y el giro de tuerca no servirá para cambiar la estructura. Se aprieta o se afloja un poquito sin creación ni destrucción. Otra vez me mensajean: Si no se vive lo que alguna vez consideraste perfecto, al diablo, haz algo con lo que tienes y disfrútalo carajo.

Casi siempre la moraleja es que las pequeñas cosas que se tienen son las que importan y que en la espera es más lo que se pierde que lo que se gana. El eterno "disfruta el recorrido, no el final".

Tal vez sea por eso que lo que más me gusta seguir son las ficciones en los que se crea una vida. En este momento estoy enganchada con Ted Mosby y su recuerdo de cómo conoció a la madre de sus hijos (How I met your mother), porque se sobrepone a los fallos amorosos y blah, pero sobre todo (para mí) a los laborales. En esta temporada encuentra su verdadera vocación en aquello que antes le parecía degradante: el arquitecto que se vuelve profesor. De una forma básica lo relaciono, aunque el origen, la Arquitectura, es la misma, las circunstancias son distintas, quiza porque él es producto de un sitcom y yo hasta ahora he manifestado que soy un ser humano que no sigue un guión con escritores que se aseguren tenga un final feliz (¿y qué no dije que el final no es lo que cuenta?).

Ahí está también Ugly Betty, que le da un toquesito de moda y buena vibra al hecho de ser una pieza que está destinada a no encajar.

Me gustaría encontrarle el sentido profundo a mis momentos de diversión, pero son sólo eso, un sencillo escape a la realidad y aunque merezca jitomatazos por decirlo un tanto de inspiración.

Como dije al principio, enmedio y ahora al final, las cosas pequeñas son las que al final importan (nuevo mantra). Acabo de contar las superficialidades que me emocionan, quiero creer que lo hacen porque arañan la profundidad y de cierta manera le meten luz. Evasión le llamarían otros pero trato de evadirme a esa clasificación también (¿entonces por qué me disculpo tanto?)

El hecho es que doy un click y me dedico a estos temas pero al rato me tengo que enfrentar a situaciones que me parecen rudas y duras, y estoy armándome de pequeñas piezas que me den valor.

Adelante, adelante.

Esta vez voy a creer(me)(la).

Dicen que la verdad está ahí afuera.

Y lo voy a averiguar.

Wishlist

Un espejo cuadrado grande con marco ancho y dorado.
Una cámara fotográfica digital.
Una cámara polaroid.
Un buen corte de cabello.
Botas sin tacón y de caña alta.
Un perfume (hace meses que no me he dado las vueltas en las perfumerías como solía hacer).
Un trabajo nuevo.
Una bolsa color miel.
Fuerza suficiente para seguir una dieta y ejercicio constante.
Paciencia.
Más dulzura y menos amargura (mía).

Alguien con quién platicar (en persona).

Y creo que ya.

Esta vez no pido madurez.

¿Para qué?
Cada noche meto al congelador un vaso con agua, cuando la escarcha se forma delgada y quebradiza puedo irme a dormir. La idea es congelar el sueño y cazarlo, tomarle una instantánea y olvidarlo cuando despierte.

¿Para qué tanto esfuerzo si todo desaparecerá y se irá al caño?. La realidad es que soy sedienta crónica y la garganta entumida desaparece mi insomnio.