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Insomnio y cine.

Otra vez el hábito del sueño está patas pa'rriba. Duermo pocas horas en la noche y las siestas son demasiado largas para considerarme una persona productiva. Diría que es el frío del otoño pero acá las estaciones deciden no disfrazarse ni diferenciarse mucho unas de otras. Aunque sí, las noches son más frescas y en las tardes la luz es tan ámbar que provoca estar en mi cuarto para que la piel se ponga tibia, algo naranja y se marque con las arrugas del cobertor. He ahí mi excusa.

Hoy cumpliré tres días seguidos de ir al cine, creo que es una nueva especie de récord a los dos días seguidos del fin de semana reglamentaria. La película del viernes fue una no sé por qué traducida como Los fantasmas de Scrooge cuando A Christmas Carol ha sido siempre Cuento de Navidad desde Los picapiedra hasta Rico McPato. Pensé llevar a mi sobrino para verla, pero su mamá me advirtió que el control hacia el miedo no es su fuerte. Creo que fue una buena decisión porque en esta versión trataron de hacer un acercamiento fiel al cuento escrito por Charles Dickens, con un Scrooge más detestable y con mayor énfasis a la problemática planteada por el autor, el contraste de los ricos con los pobres y su explotación acentuada en su época, en el inicio de la revolución industrial.

Ayer fue el blockbuster del otoño, 2012 y su ya antes vista del fin del mundo. Hoy será New Moon que a pesar de ser una de sus principales detractoras no puedo evitar seguir la ola que me arrastra hacia el duelo entre Edward y Jacob.

Hoy tendré otro desvelo y no me queda más que esperar el fin de semana para tratar que mi reloj biológico vuelva a funcionar.


Today I die.


Es el juego online más poético que he encontrado.


Decir cómo se juega hace perder la gracia, deberá ser la intuición, la prueba y el error los que nos llevarán a encontrar la belleza escondida.


De reto en reto deberá convertirse la frase "Mundo muerto lleno de sombras hoy voy a morir" en alegría.


Se puede jugar en varios idiomas, al final el resultado deberá ser el mismo.


Para jugar click acá:






(500) Days of Summer.




¿Qué pasa cuando se encuentran dos personas con perspectivas diferentes hacia el amor?.

Qué tal si ella podría comparar la idea con la existencia de Santa Claus y él afirma que no podrá ser feliz hasta encontrar a su alma gemela.

Aparece la historia de (500) Days of Summer, una de las películas independientes que salieron del Festival Sundance que se celebra cada enero en Salt Lake City. A las salas mexicanas llega con meses de atraso y sin demasiada propaganda. Es de las cintas que pasan de boca en boca como Juno, Little miss sunshine o Garden State.

Como protagonistas Zooey Deschanel (Summer) una de las nuevas musas indies y Joseph Gordon-Levitt (Thomas) con su aspecto de chico no-guapo-pero-tierno y con un leve parecido al fallecido Heath Ledger nos muestran a un par que gracias a las coincidencias en sus gustos y conductas un tanto freakies parecen la pareja perfecta de una comedia romántica.

Al inicio advierten que esta no es una historia de amor, si no una historia sobre el amor. Así que además de difrutar del romanticismo con sus altas y bajas he salido con un sentimiento (y pensamiento) que no se fue hasta el día siguiente y aunque suelo satanizar las historias con moralejas esta historia se ganó un cachito de mi corazón.

Claro que el soundtrack que caracteriza este tipo de películas ayuda, canciones de The pixies, Regina Spektor, She & Him y quienes interpretaron la canción por la que inicia la interacción de los protagonistas (donde mi favorito Morrissey era el frontman): The Smiths con There is a Light that never goes out.

Perfecta para aquellos que sí creen en el amor y también para los que no.

Yo le dejo palomita.

No leo libros de autosuperación pero...

El sentido común y los padres dicen que uno debe saber hacia dónde ir. El fin de los veintes da por entendido que el lugar en el mundo ya se debió haber tomado. ¿O soy solamente yo y mi aseveración es errónea?

Hay decenas de películas que muestran que mi creencia es generalizada, o al menos una que acabo de ver: Garden State, un tanto del fracaso, el regreso al hogar y la pérdida de él, los fantasmas del pueblo que te ve crecer y un amor que no puede esperar perfecciones. Los protagonistas pasaron la edad en que la esperanza es creíble y el giro de tuerca no servirá para cambiar la estructura. Se aprieta o se afloja un poquito sin creación ni destrucción. Otra vez me mensajean: Si no se vive lo que alguna vez consideraste perfecto, al diablo, haz algo con lo que tienes y disfrútalo carajo.

Casi siempre la moraleja es que las pequeñas cosas que se tienen son las que importan y que en la espera es más lo que se pierde que lo que se gana. El eterno "disfruta el recorrido, no el final".

Tal vez sea por eso que lo que más me gusta seguir son las ficciones en los que se crea una vida. En este momento estoy enganchada con Ted Mosby y su recuerdo de cómo conoció a la madre de sus hijos (How I met your mother), porque se sobrepone a los fallos amorosos y blah, pero sobre todo (para mí) a los laborales. En esta temporada encuentra su verdadera vocación en aquello que antes le parecía degradante: el arquitecto que se vuelve profesor. De una forma básica lo relaciono, aunque el origen, la Arquitectura, es la misma, las circunstancias son distintas, quiza porque él es producto de un sitcom y yo hasta ahora he manifestado que soy un ser humano que no sigue un guión con escritores que se aseguren tenga un final feliz (¿y qué no dije que el final no es lo que cuenta?).

Ahí está también Ugly Betty, que le da un toquesito de moda y buena vibra al hecho de ser una pieza que está destinada a no encajar.

Me gustaría encontrarle el sentido profundo a mis momentos de diversión, pero son sólo eso, un sencillo escape a la realidad y aunque merezca jitomatazos por decirlo un tanto de inspiración.

Como dije al principio, enmedio y ahora al final, las cosas pequeñas son las que al final importan (nuevo mantra). Acabo de contar las superficialidades que me emocionan, quiero creer que lo hacen porque arañan la profundidad y de cierta manera le meten luz. Evasión le llamarían otros pero trato de evadirme a esa clasificación también (¿entonces por qué me disculpo tanto?)

El hecho es que doy un click y me dedico a estos temas pero al rato me tengo que enfrentar a situaciones que me parecen rudas y duras, y estoy armándome de pequeñas piezas que me den valor.

Adelante, adelante.

Esta vez voy a creer(me)(la).

Dicen que la verdad está ahí afuera.

Y lo voy a averiguar.

Wishlist

Un espejo cuadrado grande con marco ancho y dorado.
Una cámara fotográfica digital.
Una cámara polaroid.
Un buen corte de cabello.
Botas sin tacón y de caña alta.
Un perfume (hace meses que no me he dado las vueltas en las perfumerías como solía hacer).
Un trabajo nuevo.
Una bolsa color miel.
Fuerza suficiente para seguir una dieta y ejercicio constante.
Paciencia.
Más dulzura y menos amargura (mía).

Alguien con quién platicar (en persona).

Y creo que ya.

Esta vez no pido madurez.

¿Para qué?