Don’t cry tonight fue bajada en una usb y 3 pc’s fueron infectadas por un virus clonador de carpetas.
Así me he convertido en administradora de carpetas virtuales elevadas al infinito (que en realidad son programas misteriosos y malévolos que ríen ante mi antivirus desactualizado...muajajaja *voz de virus*).
Pero, tal y como dice la canción: la nena esta noche no llora ni una lágrima.
Esta isla está arraigada, hasta el mismo centro del mundo, escuché por ahí, huracanes van, huracanes vienen y en casa de Dorothy en medio del tornado no se convierte. Que vuele, se le piden a los santos con cara de buena gente todas las noches (las imágenes de San Judas sonríen más que cualquier otra si se fija ud. bien).
La isla también podría flotar.
¿Se sabe el cuento de la isla que flota? Yo sí (
el hombre elefante me lo contó), es de una isla que, ¡oh maravilla y sorpresa total!: flota, y sus habitantes ~los sopitas~ son felices viajando por todos los mares del mundo, hasta que aparece en escena un pez espada que los aterroriza cual cacique de pueblo, haciéndoles la vida imposible (más que Mística a María Mercedes). Pero ¡pof! un buen desenlace aparece, y los sopitas
uníos por la bravura de Doña Feramosca una viejita gruñona y fortachona) dejan de ser cobardes ante su particular valiente socarrón.
Así se pide una de dos:
Isla a lo Mago de Oz o La isla que flota.
Pero la nena no llora esta noche, porque este día se da la oportunidad de no pedir estar en otro lugar. Tan sólo pide al estilo gansito que la recuerden. Algún día encontrará sus zapatos rojos y podrá taconear y decir hogar, dulce hogar.
Por ahora le toca ser una sopita valiente.