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viernes, 28 de octubre de 2011

Frida 1 - 0 vejez.

Anoche me sentí de 22 años otra vez.

La sensación duró segundos pero fue tan intensa que de recordarlo podría llorar, una lágrima nada más, nada salada porque la melcocha acumulada a esa edad es tanta que podríamos hacer Coca-Colas.

Las haría en botella de vidrio, para efectos bohemios pero la realidad es que a mi me tocó la revolución de la botella de vidrio de 1 litro, aquella grandota y sin forma que comenzaba a levantar la ceja de los expertos en nutrición.

Hoy nada podrá ponerme triste, ni la devaluación, ni los resfriados, ni el alcohol (para recordar una canción del Tri, palomita a la memoria asociada) porque las voces de Jarvis Cocker, Richard Hawley y Brett Anderson acompañan los saltitos de una que desafía los treintas para decirle que al menos hoy no la vencieron.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Ya inició.

Quería empezar con la misma palabra del título pero acabo de arruinarlo, ya empezó el fin de año. Diciembre es un mes en el que me obligo, o más bien me permito ser feliz. Muchas veces fue opacado por mis anhelos infantiles y mi educación televisiva, yo quería una Navidad al estilo Picapiedra, Supersónicos o ya de perdida a lo Chip and Dale. 

Mi realidad era más bien una familia común y medio disfuncional como todas, un paisaje alejado de la postal de nieve y chimaneas y cercana a lo tropical. Fue en mis tiernos años que conocí la  desilusión y al terminar las fiestas la melancolía estilo "elotroañodeseguroesmejor", ahí empezó mi relación amor-odio con estos sentimientos que me permito decir son la sal y pimienta de las existencias sencillas com la mía.

Con el paso de los años no puedo negar que sigo anhelando una imagen difícil de alcanzar, sobre todo cuando las creencias religiosas cambiaron drásticamente, pero yo como en Japón o cualquier comunidad pro Santa Claus no dejo de disfrutar las celebraciones sólo por el simple hecho de reunirme con gente que nada más en este año reencuentro.

Presente: 

Estos días he salido del trabajo más tarde de lo normal, es tiempo de cerrar ejercicios y quiero ganarme mis vacaciones, eso y el hecho de que el anochecer comienza más temprano ayuda a que mi recorrido, que incluye una explanada con un árbol gigante con luces y esferas convierta mi corazón en una mezcla de ponche y villancicos.

Sí, esta entrada derrama miel, simplicidad y clichés, de los que contrariamente a mi costumbre no me disculparé.
Sonrisita y abrazo al mundo, sí cómo no.


Vamo'aver qué sigue.



jueves, 21 de octubre de 2010

Fin de semana en el DF. Capítulo: Corona Capital

Vivir en el DF era una idea que tenía muy fija desde hace unos años, por conveniencia laboral y económica esto no ha sucedido y no estoy segura que alguna vez se podrá, aún así las visitas que he realizado siempre dejan un saldo a favor.

El fin de semana pasado me volé no uno, no dos, sino tres días en el trabajo que a pesar de todo no he perdido. Aunque esa es otra historia.

El motivo de mi visita a la gran ciudad (como decían en las películas setenteras) fue para ir al festival Corona Capital, donde se presentarían varios artistas. Los que me tocó ver fueron los siguientes:

Minus the bear.
De ellos escuché sólo las últimas dos canciones de las que entendí poco y más bien sirvieron para irme acomodando en el lugar.

She's a tease.
A quien sólo les concedí unos minutos para decidir cambiar de lugar.

Napoleón Solo.
Ellos estaban el el escenario más pequeño, estos chicos españoles me hicieron recordar los 29 años que llevo a cuestas, principiantes con un sonido poco definido pero con una energía bastante pegajosa.

(Paréntesis para ir a un stand a ver a Adanowsky casando gente en una especie de registro civil de kermesse)

Triángulo de amor bizarro.
No es mi estilo favorito, además de que el sonido y la extraña pronunciación de los españoles me impidió entender las canciones que no conocía. Tal vez fui de las pocas que pensaron esto porque atrajeron a muchísima gente, así que la energía del público más la proyectada por Isabel Cea incluyendo el duelo de guitarras que protagonizó junto a Rodrigo hicieron que la media hora durante la que tocaron no pasaran en vano. 

Flyleaf.
Hasta acá mi emoción por ver a los artistas que de verdad esperaba estaba en receso, a este grupo lo escuché sentada en el pasto mientras intentaba hacer funcionar mi teléfono comprobando el tan comentado fallo en la conexión telcel.

En este momento pasó algo que cambió mi ánimo por completo, perdí por así decirlo una cantidad de dinero que representa bastantes días de trabajo, bajón de ánimo, lágrimas, ayuda para buscarlo y suspiritos que se intentaron dejar de lado para seguir con el concierto y mi fin de semana. Debo confesar que esa pérdida aún me duele y me hace creer que una de mis funciones en este universo es ser proveedora de otros con todo lo que he perdido por descuidos tontos, pero bueh, esa es otra historia y al final lo material puede recuperarse (en este caso las frases clichés son más que válidas).

The temper trap.
Aún con el ánimo apachurrado alcancé a disfrutar canciones que no conocía muy bien, no mentiré al negar que la canción que esperaba era Sweet disposition, como fan de 500 days of summer debo confesar que las notas de esta melodía aunadas al estado de ánimo que me cargaba me provocó el primer nudo de garganta del día.

Regina Spektor.
La primera de los favoritos, con ella alcancé un lugar muy decente dentro del público, la mayoría eran fans mujeres acompañadas de amigos y novios medio resignados a quienes, a pesar de todo les resultará casi imposible  negar el talento de esta chica. Canciones-éxito que sumados a su increíble voz,  ojos grandes y claros,  piel palídisima,  labios rojo alucinante y carisma me regresaron un poquito de la felicidad que había perdido. Algunos se quedaron esperando Us y Hero (al parecer el soundtrack de 500 mueve fibras en muchos) yo con That time, On the Radio y Fidelity me dí por servida.

James.
Uy, consentidazos, a partir de ahí era de decidir en qué escenario quedarse una hora mientras en el otro tocaba otra banda, a riesgo de ver unos cuantos puntitos a lo lejos y sufrir por la inestable calidad del sonido. Echo & the bunnymen fueron vistos a través de pantallas hasta que llegó la hora en que Tim Booth y compañía entregaron sin temor a sonar cursi el corazón. Fue con She's a Star cuando de verdad retuve una lagrimita de niñita cursi. A lo largo de la presentación mi yo interno bailaba desenfrenadamente, el exterior no lo lograba porque ay qué pena y no había mucho espacio alrededor. Por supuesto que amé Say Something, Sometimes y  Laid.


El final llegó con una larga espera entre muchos empujones y la emoción de ver a través de pantallas a Interpol que se presentaba en el escenario contrario al que yo esperaba la última banda. La verdad sí me aburrieron un poco, y las últimas canciones sonaron a una  sola e interminalbe, pero vaya, la presencia de Paul Banks despierta en casi todas un deleite puberto. Vestido de negro, con una voz enigmática y pose de poder sostener un martini con la elegancia de James Bond hizo pequeños oasis entre mi tortura de sed, hacinamiento y cansancio.

Pixies.
Los más esperados, a quienes desafortunadamente no pude disfrutar como merecen por problemas de posición entre el público, mi acompañante y yo salimos huyendo buscando un poco de aire y agua. A lo lejos nos emocionamos con Here comes your man pero nos perdimos las imprescindibles La La La Love you y Where is my mind. El bajón nos tomó a los dos y tuvimos que emprender la retirada adelantada con otros tantos para alcanzar el metro. Algún día repararemos este sacrilegio.

Aún con todos los problemas y tragos amargos la experiencia valió la pena. Eso es vivir, tener comodidades y pocos sobresaltos contra emociones nuevas, lágrimas y música que hace saltar el corazón. 

No queda más qué decir, después del recuento concluyo que la música me hace tener un poco de fe extra en la felicidad.


Nota al margen: Sé que las fotografías de concierto tomadas desde un celular apestan el 99.99% de los casos, pero las ganas de preservar esos momentos son necias y no entienden de razón.

martes, 14 de septiembre de 2010

No te metas con mi cu-cu cursi side.



Yo no soy insensible. Es que sólo acepto mis muy propias cursilerías.

En este caso el mis muy propias enfatiza que soy una dictadora, yo decido de qué cosas está bien no avergonzarse. Tengo el derecho de hacerlo conmigo misma, ¿o no?. Pero vamos, a quién engaño cuando me deshago en justificaciones.

Es que son los días con un spm intenso y prolongado que en realidad no caen en la categoría spm sino ñoñita yo soy. Por ejemplo, no puedo quitarme el nudo en la garganta que me hizo esta miniserie:



o escuchar Perfect de Depeche Mode, y I'm your man de Leonard Cohen o ver el final de 50 First Dates y parecerme el epítome del amor el que cada día el protagonista tenga que enamorar como si fuera la primera vez a la desmemoriada Drew Barrymore que ohdiosnuncaenvejeceráesamujer.

Es el ritmo de vida que llevo estos meses, quiero creer, pero sé que en el fondo la niña que era demasiado grande para llorar y enojarse porque Terry y Candy nunca están juntos sigue ahí. Aunque esa es otra historia porque todavía recuerdo mi primer acercamiento con internet: mi hermana me enseñó a buscar algo y ajá, lo primero que tecleé fue Candy, búsqueda que me llevó a encontrar desde dulcerías hasta galerías no aptas para menores, eran los tiempos antes de Google. El caso es que descubrí un foro de chicas fanáticas y entre ellas alguien escribió el fan fic que para mi hasta ahora es el único y verdadero final de esa historia de amorts.

¿Qué saben de la vida si no pueden juzgar y reírse de aquellos que nombran a su pareja con apodos empalagosos y comunes como amor y gordito mientras tararean No one's gonna love you more than I do, porque juran que así es como debe ser el amor.


No se cofundan, todos los que no son yo siguen pareciéndome ridículamente ingenuos y ash qué flojera me dan.

Just kiddin'



jueves, 17 de junio de 2010

Esta vez se vale ser fan.

México 2 - Francia 0

El día llegó, una felicidad pequeña que por un momento nos quita el peso de las preocupaciones. Existen aquellos a los que la celebración de un partido de futbol les parece vana e inapropiada. Tal vez aquellos que festejamos no tengamos defensa, no nos queda más que alegar el respiro y la felicidad de los detalles. No nos amarguen por favor. Hoy no.

Yo sólo veo pasar, como si se tratase de un tren de dimensión desconocida en donde mi casa-vagón permanece estático mientras el mundo circula. Podría llamarle la magia de la televisión, pero es tan de los 70's que ni puedo recordar, no existía ahí.

Puedo hablar de la perfección de la vuvuzuela resuelta por una aplicación en mi teléfono, ocurre para no lamentar el hecho de no ir a un estadio desde la universidad. Algunos le llamarían falta de vida, ay pero si tienes que salir; para las cosas semimposibles la tecnología, estas vacas flacas están pastando y pronto leche darán, por ahora la modestia.

Mientras tanto apago la veladora del santo recién inventado que a la cera clamadora aún le queda chamba. La ilusión de un par de partidos más nos espera. Yo, prometo creer, y hasta que la realidad me llegue me dedico a flotar.

sábado, 22 de mayo de 2010

Los cínicos también pueden amar.

You're not my dream girl.
You're not my reality girl.
You're my dreams come true girl.

Es la frase de canción más bonita, cursi, emotiva, ay amor que he escuchado estos días.

Podría decir que cualquiera caería a los pies de quien le dedicara a uno semejante pensamiento, pero la verdad es que el mundo está lleno de cinismo y al formar parte del club sería hipócrita calificar a quienes los fans incondicionales from hell les da igual como sincorazón. Favor de no tomar como presunción lo anterior, que seguidores así no he tenido, pero la idea es esa, escondida y relatada entre líneas mal resueltas.

Los días de regreso en mi casa suceden suaves, escurriéndose en el calor más aterrador de varios años y aun así con calma (fíjense nomás). Encontré un trabajo tranquilo y para nada estresante, es provisional y me permite cambio de planes. Esos que no tengo y no busco, pero la posibilidad de la no eternidad me refresca (mental y no físicamente, qué más quisiera yo).

El asunto del cortejo, dedicación amorosa, alegrías y tristezas en pareja me ha llegado a través de varias pláticas con amigas y con frecuencia sorprende lo poco que cambiamos al crecer. Ahora que los 29 me pesan me siento más distante que nunca de ellas; me hablan, escucho con interés y opino por el afecto que nos une. Entenderlas y adueñarme de sus historias es harina de otro costal y me resulta lejano como nunca.

Es la edad, digo yo, cuando era adolescente hubo hasta maestros que le comentaran a mi mamá "ten cuidado porque es demasiado niña" advertencia que no acabé de entender, en mi mente si no hay una rubia que me esté sonsacando no existe el peligro. Luego entonces creo no existe más explicación que estoy envejeciendo y no a velocidad normal sino a 16x, porque corazón si tengo, si no me creen escúchenlo cuando pega de brinquitos cada vez que escucha esta LA canción.




miércoles, 5 de mayo de 2010

Los viajes que se hacen.




Viajar no resulta siempre perfecto, ni fácil. A algunos parece que se les da de manera natural ir de una esquina del mundo a otra. La forma esferoide del planeta impide la existencia de esquinas, pero la idea es esa.

A otros se nos permite ir unos cuantos kms. más allá de la casa, como una probadita de lo que puede ser si se le echa más ganas. A mí me han tocado pocas y no siempre al lugar más anhelado, pero sí con un resultado amable. Como ejemplo tengo el mes de abril, donde habité en la ciudad más violenta del mundo, dicen, y es ahí donde parece que la vida sigue igual pero no.

La gente continua trabajando, estudiando, fracasando, queriendo y todos los gerundios que un promocional siéntete orgulloso de ser mexicano puede abarcar, el hecho es que la presencia de la violencia se nota, en las pláticas, en la cancelación de viajes por carretera y sobre todo en el paso de que los hechos violentos van mutando de impresionantes a cotidianos.

Al final debo decir que no conozco tantas personas de esa ciudad, ni salí tanto para comprender el fenómeno completo. A mí tan solo me tocó regresar a un lugar que ya no representaba ninguna oportunidad para mi. Hace 5 años fue diferente, me di el lujo de ir de un trabajo a otro y luego regresar al primero, las circunstancias se presentaron para vivir en una zona bonita y demás. Ahora, la edad adulta me dice que no hay que dejar tanto a la suerte, de alguna forma aplicar lo del trabajo arduo, el pan resultado del sudor y toda esa alharaca que inspira después de ver el dvd de Rudy y luego se convierte en qué poquitos anuncias de clasificados hay.

No todo es seriedad y sentencias de situaciones que no puedo explicar. Quedan los buenos recuerdos, las fotografías, el presente que se vivió y el futuro que por qué no, puede ser mejor.


sábado, 23 de enero de 2010

Cuando camino un sábado por la tarde.

Recordé una de las eternas preguntas: ¿a qué te dedicarías si no fueses tal -insertar profesión actual-? y es así como el matarilerón. Yo digo que no quiero cosas aburridas como doctor, ingeniero, economista, etcétera y sí decir sin pena Quiero ser la reina del mundo como la de corazones para ordenar Que les corten la cabeza rematando con un jiji timidón antes de un no te creas. Dicen que ya no puedo ser tan ridícula querida vejez. ¿Será?. Sigo entrenando dedo acusador.

Pocas veces salgo a caminar en la tarde debido al sol de mediodía sobre la capital, no perdón, desvié con una canción de las que ahora oculto, el sol era de las 4 y sí salí, tuve que ir al zócalo de mi pueblote (ejem, ciudad) a un mandado (qué onda con eso de ir a un mandado) y las escenas antes mis ojos parecían de película, poca gente con murmullos en grupos bien definidos más la imagen en alta definición, todo tan brillante, tan bonito que fui feliz y medité (poquito) concluyendo que he vivido en ambientes bien distintos unos de otros.

Reforcé la idea anterior viendo fotos viejas, he tenido suerte de lo vivido y vaya que es raro que piense así pero ¡oh vamos!, es la verdad. Me falta pasar tiempo fuera del país, ahora mismo creo que no es posible pero dicen que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida así que tal vez, sólo tal vez haya algo en mi futuro que todavía no sé.

En el camino mientras lo anterior descubría no pudo faltar el soundtrack y me topé con una nueva canción favorita. Hela aquí.



Au revoir!

sábado, 16 de enero de 2010

Con playa o con nieve.

Siempre habrá sol en algún lugar, y arena y espuma salada. Alguien tendrá los oídos cubiertos de música y de repente después de escuchar la samba tendrá ganas de llorar. Compraría un gato si no se les cayera el pelo o un perro si no olieran nunca mal. Compraría un boleto a esa playa, la de la persona que llora y me echaría a nadar. Compraría una bebida con coco o con piña y después la consabida Coca, para no dejar a la compañía en quiebra, tanta falta que les hace.

También habrá un lugar con nieve, una fogata o chocolate caliente, por primera vez tendrá bombones o malvaviscos y recordarán la película de los Simpson cuando Flanders le enseña a Bart lo que es un papá, uno cariñoso al menos. Ahí andaría con calcetines y tomaría un baño caliente.

Ahora la tv me acompaña, entre un Anthony Bourdain que a rato me pierde por no tener subtítulos y un comercial que dice debe haber más poetas malos y cantos a la lágrimas, risas y a su producto, el mismo que tomaría en la playa.

Tal vez salga en la noche, repitiendo reencuentros con el pasado adolescente, de ese que hace poco conoció alguien más para descubrir que no fui tan nerda o algo así. No nunca lo fui [del todo], sólo me dejaba influenciar por los personajes buenos aunque en el fondo admiraba a los villanos.

Es hora de ir por un suéter, tengo frío y aunque en otras partes hay sol acá se acaba de ir.

jueves, 8 de octubre de 2009

De andares y cantares.


Hace una semana decidí ir a dos conciertos de los que había comprado las entradas con meses de anticipación. Los compré pensando que iría con una amiga que al final no pudo ir y por lo mismo ya no le pedí asilo en su casa. Uno de mis anhelos recientes ha sido vivir en el DF que a pesar de quedarme muy cerca no me ha sido posible mudarme. Me han aceptado en unos 4 ó 5 trabajos, pero gracias a mis malos y más bien nulos hábitos ahorrativos una renta me es imposible. El chiste es que no tengo un lugar a dónde llegar para quedarme por los días (o semanas) en los que me estabilizo.

Después de las quejas vienen las alegrías, porque para estos conciertos mi hermano y su esposa me hicieron el paro brindándome hospedaje. Esto permitió que mis metas de ir a más conciertos antes de cumplir los 30 vaya avanzando un poquito. Aunque debo confesar que ya no me siento para esos trotes, hecho que sentí con mayor intensidad el 30 de septiembre cuando fui a ver a Placebo, el grueso de los asistentes lo formaban muchachos entre 16 y 23 años.

La experiencia se sumó a las actividades que he hecho sola, como ir al cine, a comer (mi menos favorita cuando no se trata de fast food) y viajar. Sin importar no tener con quién comentar los mejores momentos pude disfrutar a un Brian Molko increíblemente carismático y entregado. Mentiría diciendo que soy una gran fan pero me defiendo con las canciones clásicas y fui complacida con mi canción favorita: Special Needs.

Algo que aprendí es que en el Palacio de los Deportes es mejor estar en el área general, yo compré de los boletos más caros y ví de ladito y con ambiente frío casi todo el repertorio, excepto cuando Brian se acercó a la malla que divide el escenario de los asientos. Sí... malla, sobre la que el cantante hizo un chiste de que en la Ciudad de México la gente es tan prendida y salvaje que los tienen que enjaular, suena despectivo pero el sentido fue otro y más bien nos hizo reír.

Para el segundo concierto no dejé pasar mucho tiempo, fue el 3 de octubre y tocó el turno de conocer a Depeche Mode. En esta ocasión fui con mi hermano quien es fan desde hace unos 20 años, otra vez yo iba como una no conocedora, pero mucho menos que en Placebo, ya que a duras penas conocía 3 ó 4 canciones del grupo. Iba más por vivir otro concierto, divertirme y por qué no, conocer el bailecito que tanto llama la atención de Dave Gahan.

Esta vez nos dirigimos al Foro Sol, que recordaré la próxima vez que piense que no hay gente alta en México porque juro que toda estaba enfrente de nosotros y a pesar de que fui más a escuchar que ver salí fascinada de ahí. Parte de mi corazón se va para Martin Lee Gore quien interpretó las canciones que me emocionaron hasta el tuétano. La melancolía, su voz, las letras, la luna llena y la emoción de la gente fueron el marco perfecto de un sábado en el que fui muy feliz.



Ah, y gracias a la última experiencia estoy totalmente obsesionada con esta canción y sobre todo esta versión acústica que es parte del tour Sounds of Universe. La he escuchado unas 231,129.80 veces sin exagerar.




Por ahora dejaré engordar el cochinito y espero que el próximo concierto no tarde demasiado en llegar, este diciembre entro a la recta final de mis veintes y en mi lista faltan muchos Ya ✓ que anotar.

domingo, 29 de marzo de 2009

Vas al súper o a la...

Sólo hay un centro comercial en mi pueblo, hoy después de comer mis padres y yo nos dirigimos a hacer el súper, la primera canción que escuché al entrar fue Suedehead de Morrissey. Fue una grata sorpresa. Shock.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Sencillitas pero bonitas


3 cosas de hoy:

1. Tom Cruise me sigue pareciendo guapo, no importa que loco esté. Aún con ojito parchado en Valkyrie yo SÍ le voy.

2. Por fin saldrá Gambit en X-Men Origins: Wolverine. Mi personaje favorito + Hugh Jackman = la felicidad.

3. El cheesecake de Punta del cielo es lo de hoy.

Y sha!

martes, 27 de enero de 2009

mugre sobrecito

He recibido mi primer pago por mi nuevo trabajo, cuando lo abrí estuve a punto de caer con un gran plop! y quedar con los pies hacia arriba pero me aguanté como las machas, me mentalizo dalaymente en que al menos el horario está bomba y mientras puedo buscar algo que me agrade sí, sí (autopalmadita en el hombro).

La semana pasada invité a mi papá al cine, y así como madre querida, madre adorada, vamos al cine y tú pagas la entrada se lo apliqué ya que me declaro en bancarrota y pido rescate financiero. Mi querido progenitor es malísimo para los nombres, no da una, pero nada más vió el cartel con Penélope Cruz y Scarlett Johansson las llamó de corridito y sin equivocación, a la Vicky (Rebeca Hall) no le hizo mucho caso y yo como siempre disfruté a Bardem, en esta ocasión además de actoralmente lo ví apetecible, no sé si sea la soledad o que me he dado cuenta tarde de su sex appeal.

Me voy, estoy alimentando mi obsesión a mi mascotita del pet society que sustituye al Tamagotchi que nunca tuve.

Au revoir.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

.veinticuatro.diciembre.

A punto de que la cena familiar sea minúscula, desde hace muchos años la celebración sucedía sólo entre la familia nuclear, mis cuatro hermanos, padres y yo, alguna que otra vez sus parejas y ya. En mis tiernos (aw) años de infancia íbamos a la casa de mi abuela, pero a pesar de estar rodeados de unos cuantos primos  (mi papá tiene solamente dos hermanas) no convivíamos más que con nosotros siete, cerradita la family, por así decirlo. Con el paso del tiempo cada uno de nosotros dejó de venir, a mí me pasó solamente una vez por el trabajo y a pesar de que la pasé en Cozumel-Playa del Carmen-Cancún no fue mi celebración ideal, fue así porque el trabajo me impidió viajar a casa y yo quería estar con mis papás (lagrimita). En esta ocasión sólo estaremos cuatro personas.

Mi sueño desde que ví Home Alone 2 ha sido ir a NY en épocas decembrinas pero con la consigna de regresar a más tardar el 22, para celebrar el cumpleaños en tierras conocidas, ah que poco aventurera la chiquilla (ya no tan chiquilla ejem).

El chiste es que en estos dos días el ánimo ha ido creciendo porque he reencontrando a muchos de mis amigos, amigos, de esos de años, un par de los nuevos que aún así se conviertieron en ley y con los hermanos que aunque lejos sé (y más les vale) me quieren. Así que qué más puedo pedir para tener algo que celebrar, que si las dudas religiosas, que si el sí, que si el no, que si ojalá fuera fácil pero nomás ya no, lo importante aunque suene cursi es el amor, que así lo dijo Dr. Seuss en How the Grinch stole Christmas  y como le dieron un Pulitzer y escribe todo tierno y bonito yo le creo.

Que hay fisuritas en el corazón y nomás quién sabe cómo se van a arreglar pues sí, pero así la vida es (qué filosófica yo :s).

Por lo pronto ya tengo para mañana Harry Potter, Nightmare before Christmas y la caricatura del Grinch (para el sobrino claro, sí ajá).

Ahí por el 5:36 está mi parte favorita de siempre.

martes, 23 de diciembre de 2008

y ahora más alegre

Apareció en el playlist una canción olvidada del Spinetta, es que así le digo yo que de igualada tengo todo, hoy está permitido, de la misma forma que me apropio del corazón de tiza para dibujar otro corazón, este más grande y más rojo y más fuerte y más todo.

De regalo pediría un agitador de alma, para sacudir la mala energía que ya casi se va, si es que existe, la energía y no el alma, que de esa ya casi no dudo aunque a veces sí, pero qué se yo, si me falta (creo) aún mucho que ver, que aprender,que oír y hasta que bailar, aunque primero tengo que aprender, el 1,2 y 3 con compás y giro que todavía no se me da.

Hoy sigo las órdenes de mis canciones y Jamiroquaui me dice: Just dance! iuuu).


Feliz cumpleaños a mí : )

jueves, 11 de diciembre de 2008

Another december day

Un día como hoy pero años atrás, cuando la preparatoria se encontraba en mis deberes (uuuh) era la madrugada más ruidosa de mi calle, mañanitas con banda y coros de niños cantando desde las no 6, no 5, sino...¡ 4 de la mañana!.

El chiste es que por los rumbos de mi casa a pesar de haber como 4 consultorios médicos y dentales, un jardín de niños y harta casita familiar existe una cantina antiquísima, cuya dueña original se llamaba Francisca (a.k.a Doña Pancha) cuyo hijo cumple una condena perpetua en Estados Unidos, razón por la que la señora organizaba una novena para la virgen de Guadalupe® que culminaba con una fiesta con toros de fuegos pirotécnicos, comida al por mayor y hasta un palo encebado coronado de vajillas de peltre, cubetas y se dice que dinero.

La señora murió hace unos pocos años y la tradición se perdió.

Mañana despertaré a las 9 ó 10 como lo he hecho las últimas semanas. Mientras tomo un merecido descanso después de pintar una parte de la recámara de mis papás (se renta arquitecta como pintora, cómo no) y escucho a Elvis Presley con su canción Can't Help Falling in Love, porque gracias a Coca-Cola y su mercadotecnia sensibilera que ah-cómo-me-gusta-ni-modo y a su crepúsculo justo como el que veo en estos instantes se ha convertido oficialmente en una canción navideña para mí.



domingo, 7 de diciembre de 2008

Siguiendo en síntesis.

Escucho del soundtrack de Little Miss Sunshine mi canción favorita, Til the end of time. Veo a mamá colocar los adornos de navidad que cree permanecerán seguros según los sobrinos. He comido un montón de minidonas cubiertas de chocolate pensando en la dieta de enero. Volví a Puebla dos veces en dos semanas, ví a viejos amigos y con un frío nocturno volví a sentir esa felicidad antigua que sólo la edad universitaria puede dar. Ví Dedication y cuando pensé que sería la única persona en la sala otras 10 personas aparecieron. Es una película con personajes que me guardo en el bolsillo, entré a verla porque era la que menos tiempo duraba y no tenía mucho tiempo que perder excepto para no esperar demasiado en un departamento solo y sé que no es nada anormal sentirse más Henry Roth que Lucy, tiempos modernos after all. También tomé coca cola y demasiada como para seguir escribiendo.

sábado, 22 de septiembre de 2007

¿Maizena?



Llueve, llueve, sábado lluvioso. Ayer más de 15 horas en la oficina, sí, acá sigo, ¿te acuerdas de mi comentario sobre que mi empresa es negrera? pues, ¡no es broma!. Relax, hoy llegamos una hora tarde y no hubo caras largas, al menos. Uno de los jefes es tipo Ned Flanders, con el defecto de que siempre cree que no estamos haciendo nada y nos da más trabajo, echa carrilla divertida, es buena bestia.

El del celular apareció, dice que lo devolverá, hasta no ver no creer.

Hace un par de días me enteré que estoy en el buró de crédito, una tarjeta de crédito que según yo estaba cancelada (y que nunca usé porque después de activarla se me perdió, la reporté y jamás llegó el repuesto) me mandó directo al paredón de los tarjetahabientes. Gracias GE Money... sí tú, por no haberme avisado que NO estaba cancelada la dichosa tarjetita cuando habías dicho que sí (enloquezco, le hablo como si fuera una persona). Si no es por la respuesta (eso sí, amable) de la solicitud de otro crédito ni por enterada de la mácula en mi historial (qué bonita palabra, mácula, aunque no tanto, de hecho se oye como algo sucio, pero me recuerda a los grumos de la maizena, Photo Sharing and Video Hosting at Photobucketno preguntar por qué).


Puedo escuchar mil veces Let me kiss yoy (ah cómo lo menciono) pero la versión en el concierto de Wembley y su : Yes, I do believe I have found mine Oh, oh, oh, oh.. ooh!
es taaaan, cito a Nancy Sinatra:

It's gorgeous and beautiful and romantic and lovely

Es más acá está: Lovely, gorgeous y Morrsisseysca canción




Después de todo llueve, aunque no hace frío pero sí te quiero... ¡aaaah!

miércoles, 18 de julio de 2007

Hace un año leí el manga de Akuma de Sourou, cursísimo y lleno de amor-desamor, lágrimas, niña buena-chico malo, incesto que-no-lo-es aderezado con ropa y peinados cool.

Lo amé.

El domingo me enteré que existe una telenovela taiwanesa basada en el manga, titulada "Devil beside you" , desafortunadamente no la puedo ver porque en la oficina tenemos bloqueado Youtube, ante lo que sólo puedo decir... !gr!

Y no me importa tener 26... amo a Edogawa Takeru. ¡Oh sí!

Takeru de papel.


takeru

Takeru de piel.


takeru

Al final del manga dan a entender que estudió Arquitectura, así que, ¿qué más puedo pedir? ¡Ah sí!, que sea real o dejar de ser tan freaky y crecer... o no.

¡Ja!

domingo, 10 de junio de 2007

No diré que lo escuche en el reproductor de emepetrés, supondré que era el tocadiscos con la aguja romántica rompiendo el silencio, pero así no tendría sentido contar que iba caminando, así que sí, iba escuchando el reproductor de emepetrés.

esta ciudad, me va a aplastar,
es una sala de espera,
esta ciudad se puede derretir
y yo puedo estar sentado dentro de un proyectil
*

no se derrite nada más que mis ganas, excepto las de caminar, me digo que el deshuesadero de lanchas es digno de fotografiarse, igual que los niños buscando nosequé en uno de los tantos lotes baldíos llenos de vegetación, a juzgar por la rama en la mano de una amenazadora niña no era un bonito conejo (todos los conejos son bonitos, excepto aquellos que se vomitan y provocan el suicidio), por experiencia propia deduzco que era una iguana o una víbora pequeña. Siempre me imagino tomando fotografías a lo Cartier-Bresson , pero la falta de talento y el miedo a que me vean como pederasta en potencia (sobre todo estando en Quintana Roo) rompe la nubecita de humo de mi fantasía.
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Siento el dedo de dios justo encima de mí,
y por un segundo puedo ver que salgo de aquí...*


Ví una terraza en la que se me antojaba ser invitada, ¿gusta algo de tomar?, agua de jamaica por favor, sí m'hijita con todo gusto; éso no sucedió. También ví un muchacho con una coca de 2.5 litros y quise pedirle un traguito, lástima que mi estilo es más bien penoso y sedienta me quedé.

m-vin

Estoy vivo... estoy vivo,
estoy vivo y sigo aquí *


¿Se vale decir que el cielo se reflejaba en un charco ondulante?
Decir que estoy feliz no va con la moda.
POP

Justo en este momento suena un no me hubieras dejado esa noche** y para no romper la costumbre diré que es algo que deseo decir, porque lo valgo y ya.

...porque esa misma noche encontré un amor **

¡Bah! no es cierto, pero el cielo estaba tan bonito, con ése colorcito azul moribundo que me provoca sonreír e imaginar chispas en mis ojos. Además se reflejaba en un charco ondulante.

Henri-Cartier-Bresson1

Ya no me amas, ya no me quieres,
sólo me odias... tooooodo bien*
* Aquí*Jumbo
**Esa noche*Café tacvba
fotografías: Henri Cartier-Bresson