sábado, 28 de agosto de 2004

Incluyendo gente parlante.

No basta que hables sobre sueños raros para descararte y despertarte hasta la una de la tarde.

Es que personalidades discordes me invitaron a una fiesta y en el vestíbulo del hotel había marea baja, altura perfecta de tobillos con arena y agua salada.

Primero despiértate totalmente.

Ok.

viernes, 27 de agosto de 2004

Inconforme.

Pero se sigue caminando y se encuentran hierbas rotas de calor entre las grietas del adoquín. Es el paseo que diariamente recibe la ruta del pan. Porque es una familia tradicional, con merienda de pan dulce y leche de sabores tradicionales, entre chocolate, fresa y vainilla podrá variar el menú. Aún no anochece, pero la cena inicia su curso, lanzándome a comprar el diario encargo. La tarde se resiste a morir, mi piel no resiste el sol, siento que me derrito. Hoy cambiaría las masas por nieve de limón agrio.

La Belleza.

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...Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada la belleza.

[Luis Eduardo Aute.]



Mugroso hoy.

Porque nunca hablo del sol que parece estallarse contra el concreto de un pueblo común, y le busco disfraces de mis deseos.

Porque ahora todo se concentra en un será y no en un es, y la angustia parece consumir a una débil. Que sí, hay esperanzas, y muchas, la resumiría en una palabra singular y mayúscula, pero hoy es día de minimizar, de reflejar las imágenes a través del sudor que se impide por un ventilador número tres, de la casa invadida por polvo asqueroso y la rutina de televisión- comida-dormir.

Quiero escribir acciones, qué tal si camino y encuentro una silueta a punto de desvanecer, la persigo y descubro que… ya lo he hecho.
De marionetas que secuestran a alguien que no tengo la más mínima idea de lo que hablo.

La realidad de hoy no me gusta, creo que cambiaré de canal.

¡Iridia, Iridia!

Tocó el turno de ganar a la menor de la familia Salazar.
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Iridia Salazar Blanco
Medalla de Bronce en Tae Kwan Do, división 55 Kg.
Atenas 2004

jueves, 26 de agosto de 2004

Es turno de Oscar Salazar

Oscar Francisco Salazar Blanco.
Medalla de Plata en Tae Kwan Do, categoría 58 kg.
Atenas 2004.

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P.s. Como muchos ví el combate final y anhelé el oro, pero recordé que la mayoría de nosotros da patadas muy mariconas (más yo), así que honor a quien honor merece.

miércoles, 25 de agosto de 2004

De nados.



Son insuficientes las historias de alguien que se recluye en una esfera, que no acepta llamadas del exterior ni vestigios del pasado.
Prefiere crear sus días, siendo imposible cuando las combinaciones se han agotado.

Quizá agite moléculas y licue átomos hasta hacer kaboom.


Cierra la libreta y se abriga con el suéter rosa que de tantas lavadas palidece al blanco que sus ojos debieran perder a causa de tanto insomnio monopolizador de ideas, pero su físico es resistente.

Resurge a la calle y comienza el nado entre la espesa niebla de un sueño que parece no terminar.



Añoranza.

Sé que el agua es tibia, como cierta piel que recuerdo, son las piernas que sienten el pequeño golpeteo de las olas provocadas por la poca privacidad del deportivo, la piscina compartida por decenas de clasemedieros ansiosos de pertenecer a un club social. Tendría que sumergirme para que mi rostro pierda el rictus de la inactividad. Aguantando la respiración para bucear lejos del mar.

100 vueltas, 25 kms. y 14 puntos.

Le dieron la segunda medalla de plata a la delegación mexicana en la prueba de puntuación de ciclismo.
¡Felicidades Belem Guerrero!

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domingo, 22 de agosto de 2004

Exprimidos

ºººCUANDO UNA COSA LLEVA A LA OTRA

Es que hace meses que no pisas el adoquín con los pies desnudos.

Intento olvidar el calor, quiero alejarme del hielo frappé bañado con mieles de fruta.

¿Un nuevo régimen?

Sí, el de olvidar sus sabores favoritos.


ºººCONVERSACIÓN AL TELÉFONO

Toma una brizna del pasto (olvidémonos del césped, no hay glamour) y pásala debajo de tu nariz, me gusta escucharte estornudar.

ºººGROUPIE

Los diálogos no forman parte de mi vida, yo nací para alabar al narrador.

ºººEL CORAZÓN QUE LATE

Abrimos la puerta, inundándonos las entrañas con el miedo, la angustia de saber la casa vacía.


ºººINVENTOS NECESARIOS.

Hay un gis que jamás se pulveriza, no mancha las manos y la cara permanece intacta, no delatará la intromisión en el escritorio vedado.

Hay un bloque de hielo que jamás se derrite, entre el agua que refresca la garganta, vive eternamente (hasta ahora, eternidad presente).

sábado, 21 de agosto de 2004

En el mar...




la vida es más sabrosa.

Supuestamente.

Algunas sentencias no se aplican a nosotros.
Los que recogemos lamentos.



Llegará el tiempo de la nieve.
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viernes, 20 de agosto de 2004

Primer oficio descartado.

Sólo hago reír cuando mi risa se estampa contra mis chistes malos, un poco de burla & compasión. Je con eco. Payaso

Aquí todo sigue igual.

Sin piel cambiando a un tono más decente, ni ganas siquiera de compararse con todas esas extranjeras que parecen salidas de una pasarela o los surfistas con pose totalmente cool. Pero sí con olor a sal aquí en mi sur lejos del mar, en mi tierra que no es eterna costa, palmeras, hamacas ni lentes de sol, quizás deba dejar la ilusión de huipiles y panzas que se mueven por un peso, que las tardes nubladas y la melancolía no tienen cabida en el mundo perfecto cuya burbuja no deseo romper.

Esta línea se aleja precipitadamente de la palabra precisa, si es que alguna vez se intentaba acercar.


ºººCreyó que la vida de escritora le había sido negada, pero tarde o temprana la descubrirían y sería famosa, su virtud en el mundo sería descubierta. Esperó sentada tantos años, que pequeñas telarañas se formaron alrededor de su boca, enflaquecida, perdiendo los kilos que en su juventud le pesaban en el espejo, se cubrió su sexo inexplorado, y sus oídos perdieron la última cordura que conservaba, el equilibrio mental había sido roto. Jamás fue descubierta, sus mediocres letras no la abofetearon para hacerla reaccionar.ººº

Difuminándose.

El niño se mimetizaba en los rincones donde habitaban las costras de mugre de la casa familiar. Sin ser barrido por las miradas de padres aprobatorios o desaprobatorios. No le interesaba ser el hijo modelo, el pródigo o la oveja negra. Deseaba tan sólo que lo dieron por nunca nacido.

Intento de.

Creyendo en la ineptitud que sus manos le otorgaban se prometió jamás usarlas, ni para escribir, cocinar, ni siquiera acariciar, era una estúpida pérdida de tiempo tan sólo intentarlo. Era la última vez que lo hacía, una despedida al uso de sus extremidades superiores. La elaboración de una pequeña guillotina y tragar alcohol hasta embrutecerse, no sentir cuando se tasajeara su inutilidad. Cayó sin sentir dolor. Tenía razón, sus manos jamás le sirvieron, La congestión alcohólica hizo efecto.

viernes, 13 de agosto de 2004

¿Diario?

Un dolor de dientes (sí, dientes, no muelas) que retornó hizo que la tarde y la noche de ayer fueran un asco. Creí que mi salida a la calle recrearía un día por así decirlo feliz, pero el dolor me tenía en escenas suspendidas, el tiempo se detenía para decirme que las punzadas eran fuertes y no tenían ninguna intención de irse, la espalda se erizaba y pequeñas lágrimas maldecían la sensibilidad y alergia al producto que mi hermana dentista olvidó probar primero (si algún cliente de ella lee ésto, no se preocupe, sólo comete errores con los familiares, qué suerte). Corté el recorrido-tarde de compras y visitas con mi mamá para ir corriendo a tirarme a mi cama. De ahí hasta las 5 de la madrugada busqué el alivio en demasiadas pastillas analgésicas, lo que provocó que mi horario de sueño se alterara, este día tuve visión en trailer (de películas) recuerdo haber jugado 5 minutos con mi sobrino y perder conciencia, desayunar chocolate con leche (creo que yo lo hice) y perder conciencia 5 minutos viendo la inauguración de las olimpiadas y perder conciencia, ahí decidí dormir, de vez en cuando abría los ojos, así que, alcancé a ver al contingente mexicano desfilar. Dice mi mamá que me quiso llamar para comer, pero al verme tan dormida cambió de opinión, al final desperté, alcancé a ver cómo se encendía la llama olímpica (y asombrarme cada vez más con Santiago Calatrava) y al menos, por ahora, creo que la conciencia ya no se me perderá. Sin garantía.

miércoles, 11 de agosto de 2004

Cobi, la mascota más genial...

vive... junto al mar en Barcelona.

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1992, yo con 11 años y medio a cuestas vivía los primeros juegos olímpicos que mi memoria captura con mayor nitidez.

Pero no eran los deportes los que me apasionaban, aunque recuerdo que mi hermana me explicaba una y otra vez las reglas de cada uno(cosa que aún sigue haciendo, porque al parecer cada 2 años -incluyendo mundiales y olimpiadas de invierno- me obstino en padecer amnesia deportiva), tampoco era la boca abierta soñando con ser gimnasta, nadadora, clavadista, atleta o volibolista lo que definieron esos meses en que la pubertad estampaba su primer pie en mi vida.

Era su mascota: Cobi, inspirado en los perros ovejeros que habitan el Pirineo Catalán, con su silueta que dibujé mil veces en cualquier superficie que se dejaba, sintiéndome tan talentosa como Xavier Mariscal, su creador. No sé quiénes más coleccionaron las estampas de Bimbo y se obstinaba en llenar el álbum, o vieron cada tarde la caricatura con la canción de entrada que aún no olvido.

Pero lo recuerdo, con nostalgia desde que en la clausura llena de fuegos y demonios, se despedía sobre un barco plateado que convertía al cielo en su mar. El adiós que difuminaba para siempre su perfil inmutable y la perpetua nariz alzada, su sonrisa sencilla y el flequillo minimalista que jamás se despeinó.

El tiempo pasa, y para mí sin duda, Cobi es la mascota más genial

Para olvidarme de un mal día.

Sólo basta con saber de el hombre elefante.
La siguiente es una de sus obras.
Y sí, nos parecemos. Ja.

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martes, 10 de agosto de 2004

Recuerda el día en que tu pupila vertió su negrura y la mirada se volvía inhumana, tan cruel. Piensa en la ocasión cuando las astillas en los pies tiernos producían la emoción necesaria para lanzarte como actriz. Un poco más de esfuerzo y tendrás el sabor amargo debajo de la lengua, meses atrás, con lágrimas que carecían de sentido.

Hoy, aquellas sensaciones vuelven difusas, porque tengo miedo, el miedo de un recorrido nuevo. Quiero esperar.

El ventilador suena tan intenso, es la noche, la madrugada que acentúa las sensaciones indeseables. Hay sudor frío en la espalda y cabello revuelto en la soledad, qué puede significar si no una terrible angustia. Angustia para una mujer con pocas preocupaciones, tan pocas y tan insignificantes. Tan importantes para ella. Tan intensas.
Creía que saldrían palabras diarias, las adecuadas y la inútiles pero que fingen serlo, las cabezas asienten y yo me quedaba tranquila, cumplía mi función de hablar.
Poco a poco enmudecí y las cortinas a mi alrededor se ataron, con nudos que parecen imposibles de deshacer sin sangrar la mano completa.
El encierro era inevitable, la ventana cerró herméticamente. Sin luz y sin aire la vida comenzó a desvanecerse. Porque ya no era necesario hablar, ni siquiera con aquellos ojos que expresaban, los gestos de la piel se comprimían en una posición para dormir.
No había salida. La puerta desvanecida con magia malvada. Tan sólo un vaso con agua que se sorbió en dosis lastimeras con la última esperanza golpeada contra los muros.
Sólo quedaba esperar.

lunes, 9 de agosto de 2004

3er. semestre.

Dicen que los espías saben moverse sin hacer ruido, así que los ensayos para bajar las escaleras sin despertar a las otras inquilinas de la pensión era una tarea seria. Crucial para la misión: ser la primera en apropiarse del baño, tener mucha agua caliente y llegar temprano a clases.

domingo, 8 de agosto de 2004

Olvidando el dolor en los dientes

Caminábamos sobre el filo de la banqueta, mi amiga se veía casi tan alta como yo, sus pasos eran en zig zag, y arriba de zapatos con plataforma. Tiene ojos un tanto rasgados y el mismo cabello lacio que yo podía presumir a los 8. Ella es bonita, yo, tengo cara de niña buena, y después de todo lo soy, un poco aburrida si no hablo de algo que me apasione, pero sé reír mucho y de verdad. Íbamosa la casa de otra amiga, ella tiene una alberca con agua muy fría -cuando tiene agua- este año la decoración es un poco de lodo en el fondo, algo le falla a la instalación, no podemos nadar. Hace años que no nado allí. De niñas presumíamos de nuestro cabello lacio y encima de una balsa inflable jugábamos a ser Jacques Cousteau.

Esta vez jugámos a que somos grandes, nos escandalizamos con la "nueva generación". Jugamos a ser ancianas que ve con ojos asustados tal degeneración. Crecemos lento, la inocencia nos tiene atrapadas aún. Seguiremos creciendo.

A pesar de que estoy a punto de llorar (auch)

Necesito calor, me duelen los dientes (¿por qué mi esmalte no resiste un simple blanqueador?) y reafirmo que mi umbral de dolor es tan bajo que cae en lo risible: miren a la cobarde, y sí, temo, temo, y mis pensamientos se centran en lo que siento. Descubrí que el agua o aire caliente sobre mi piel disminuye la sensación.

Hace un par de horas celebré por teléfono una fecha para recordar, sí, me gustan las fechas, me gusta que se acuerden. Hoy un 8 pero de hace 9 meses sucedió algo que ninguno de los involucrados creíamos posible tiempo atrás (-esas cosas imposibles, ja, qué ridiculez- pero ¡toma!, que más rápido cae un hablador).

Es todo, a pesar de quejarme y querer dormir un rato para no decir mas auch, quiero manifestar que estoy feliz, realmente feliz por nosotros 2.

jueves, 5 de agosto de 2004

¿Mi casa?

Mi cuarto está tomado, un niño de dos años que se asustaba con la lluvia pirotécnica que parecía caer sobre su cabeza (hace un par de horas) es el invasor. Duerme, y yo, velo su sueño por algunos minutos mientras la madre lava mamilas. Escribo y mi piel se ilumina con las luz verde de una lámpara que hice con mis propias manos (con la ayuda de muchas otras, equipo empresarial, calificación: 10). Mi cuarto en penumbra pierde el sentido de mío, ni mi cuarto ni mi casa, no tengo pertenencias. No tengo lugar.
Busco estampar sobre algún muro real el certificado de propiedad, pero los muros reales son caros, buscaré entonces un aire propio, un muro estructurado con esperanzas que muten en realidades. Cedo lugares y miro mi hora de partir, agendada, el tic-tac inicia.
Observo cansada, he caminado por el pueblo donde aún se celebran las fiestas de parroquia con castillos y lluvias de fuegos artificiales, tamales, atole y churros cubiertos de azúcar. Quise entristecerme para crear drama, fue un fracaso, perdí la capacidad de la añoranza prematura.
Han dejado de importar los colores, las luces, los sabores, ni siquiera me detendrán los cariños, los empacaré y viajaré con ellos. Tengo la certeza de que éste, que era mi lugar, ya no me pertenece.