sábado, 24 de noviembre de 2007

No tengo amor ni tengo nada. ¿No que es un café fresa?, sí, mi vida en red es a través de cafés.

El siguiente mes es de volver a casa. Vacaciones creo que le llaman.

Cancún es bueno, después de todo.

Y en mi obra hay cocodrilos, mirad:


Croc en Petempich
That's all

lunes, 19 de noviembre de 2007

Internet no existe para mí en días hábiles, hoy al contrario de las políticas de la empresa en que trabajo me dieron el día libre, sólo a mí, mi obra apenas comienza y estoy sola porque no se necesita a una persona con gran experiencia, éso dicen. A mis compañeros de otras obras les tocó las de perder, cierres, ajustes, apuros, la vida continúa y no se puede pasar por conmemoraciones de luchas antiguas.

Hoy fui día de cine y la desilusión pega, estoy con una amiga y ella vió una película diferente, tenemos puntos de vista opuestos que hemos aprendido a sobrellevar para conservar la amistad, ojalá así se pudiese con todo el mundo. Ella está enfrente de mí y de seguro leerá mi post. Espero que mi comentario sirva para que me de un regalo extra el día de mi cumpleaños que se acerca. Ja, no es cierto A : D

El punto es que sí hay punto pero no proceso para desglosarlo, es sólo que me ha tocado ver demasiados rostros desilusionados, cansados, hartos de alzar la voz y no ser escuchados. Otros jamás hemos levantado un dedo para cambiar las cosas ni tenemos la intención por saber de antemano lo que sucederá. Creo que éso no es válido, quizá ésa sea la razón de vivir.

Pero basta de ideas baratas y lugares comunes, que de éso ya hay mucho en el mundo.

Es sólo que hoy tuve ganas de resurgir.

sábado, 3 de noviembre de 2007

En días cómo hoy realmente odio el trabajo, y a los jefes que sólo quieren que uno sea un arrastrado que hace como que trabaja pero no, ash, ¡rebelión!

No tengo internet en el trabajo.

Lo bueno de la semana: Ya tengo visa, gracias consulado de EU en Mérida.

Algo bueno y algo malo.

Falta lo regular.

Tomo té chai frappé.

duh.

domingo, 21 de octubre de 2007

Estoy en un café en donde llegan familias con mamás de cabello rubio, papás con playera lacoste original y un reloj grande, los niños son bonitos y un tanto malcriados, las abuelas son cardiólogas y planean sus vacaciones en París, o éso es lo que dicen. Yo sólo escribo en una laptop demasiado grande para denominarse portátil y como una crepa de nutella a la que le sobra la crepa. Afuera está nublado y quizá llueva, no sé cómo alcanzaré a mis amigos que fueron a no sé dónde, si no encuentro un taxi rápido, en media hora lo investigaré.

Hoy todo me parece banal, sin sentido y un tanto hipócrita, pero de una manera que no me irrita, es algo así como ver la vida a través de la tv, te divierte pero no te afecta, a menos que llorases cuando el papá de Dawson se murió o te haga feliz el final de Friends (que por cierto nunca ví). Tengo un vestido verde sin usar y quisiera comer esos platos de frutas con cereales que salen en las revistas para mujeres de... oh mi edad. Es que cuando crecí no me dí cuenta. Estar acá no es malo, lo malo es trabajar, no me gusta trabajar, cómo justificarme.

Qué raro está todo por acá, en slow motion. Yo con el soundtrack cubriendo las voces a mi alrededor, sólo escuché a alguien llamar Constanza a una niñita, quizá me parece tierno, quizá no. El techo es una palapa, hay árboles que me tapan la vista y unas palmeras a lo lejos, estoy lejos del balcón para alcanzar el enchufe que me conecta a mi diversión casi abandonada y en mi maletín me espera el libro de "el diablo viste de prada", "misery" quedó atrás y se convirtió en uno de mis favoritos, me gustan las novelas, y son best seller *horrorcito cultural* y qué más da si nadie se entera. También me compré la 3a temporada de lost y creo que a mis compañeros les molesta un poco el olor dulzón de mi perfume.

Parece que no soy-estoy, de esas veces que me siento ajena a todo hasta de mí. Otras cosas más con el mismo sinsentido ocurren, sinsentido pero simples, nada espectacular.

Cuando escucho Hola y adiós de Valentín Elizalde no puedo evitar compararla con Hello, Goodbye... Ja

lunes, 8 de octubre de 2007

Un día despertó y la taza de té estaba ahí, era miel, manzanilla y unas cuantas galletas de mantequilla. Volvía el pasado lejano a patear el inmediato para mostrarle que nunca debió de desviar el camino.

Al menos se intentó.

¿Pero y los días perdidos? ¿Quién?