jueves, 12 de marzo de 2009

De olores y memoria.

Cada noche recuerdo las 2 ciudades en las que viví antes de regresar a la casa. Memoria olfativa.

La primera ciudad fue fronteriza y al norte, me la recuerdan mi perfume y el astringente que uso, porque se los copié a una de mis roomate en aquella época (en aquellos tiempos, narración estilo bíblico ad hoc a la semana santa que acecha). La historia no tiene más qué añadir.

La segunda ciudad fue caribeña y turística. Llegué con miedo, inseguridad y ganas de tirar la toalla ante un trabajo que se veía agobiante (y lo fue). La primera noche me instalaron en una casa en la que estuve mientras me mudaban a una isla. Fue en el camión, en el avión o en la camioneta, no lo sé, pero la crema acondicionadora para el cabello que llevaba fue apachurrada por varios pares de zapatos que al final no sirvieron de nada. El olor a producto Pantene impregnó mi maleta por meses, cualquier cuarto en el que me instalaba (fueron tres en un mes) olía así.

Hoy cada noche me lavo los dientes, la cara y me paso el astringente (ciudad norteña), la crema humectante y una crema para el cabello que promete reparar el daño ocasionado mientras duermo (ciudad caribeña/isla turística (s) ).

Viajes al pasado adquiridos en el supermercado.

El downy lavanda, todos los oxxos, el cloro de las albercas y el vinagre de los chiles también provocan, no tan fuerte en estos tiempos. Su re-turno llegará.

martes, 10 de marzo de 2009

De pobreza y otros pesares.

Pude gastar las úlitmas monedas de a peso que me quedaban y me pregunté si la cajera no me aventaría en la cara las seis de cincuenta centavos que pensaba dejarle en su mano con uñas postizas que si bien no son de mi agrado me indicaban que su sueldo debe ser mayor al mío, porque si cuento tantas veces sobre mis moneditas (y de que son las últimas) es porque la crisis ha llegado a mí y pagar por uñas de acrílico y/o gel me parece ahora un lujo inalcanzable.

No sé qué haré cuando mi cortauñas se estropee, después de todo tengo dientes sensibles.

No tengo con quién ir al cine y aunque eso por años pareció no significar un problema, ahora no logro animarme, sacarme y subirme a un taxi que me lleve a ese en donde creen que sólo nos gustan las películas de espantos o de risa (manicurista de mi mamá dixit...porque mi mamá no es tan pobre, tiene para su manicure y para el subsidio de mis alimentos).

Terminé el dichoso curso al que iba todos los sábados, en mi CV se añade una línea que irá dirigida a otro trabajo que tampoco me gustará (los animosos callan mientras yo pregono).

¿De qué hablar? Hoy es martes y hace calor, mañana tendré otro humor.

Pero no tendré más moneditas qué gastar.

P.S. La cajera con uñas de gel o acrílico no me tiró las moneditas a la cara.


miércoles, 4 de marzo de 2009

domingo, 1 de marzo de 2009

Cosas que si me gustan

Por algo dije que las madres casi siempre tienen la razón, en el casi caben las cosas que me agradan y enmedio de mi grinchez me causan un pequeño placer.

* Todo tipo de chocolate (excepto el falso chocolate blanco)
* La lluvia
* Dormir
* Toda la parafernalia de Navidad

También disfruto engancharme a algo, últimamente lo he hecho con una serie que me recomendaron hace más de un año pero que siempre me daba flojera buscar, ahora va en la cuarta temporada y yo sólo he bajado y visto los primeros 10 capítulos de la primera , pero eso ha bastado para que me declare fan de "How I met your mother".

La historia comienza cuando Marshall, el mejor amigo de Ted Mosby decide comprometerse oficialmente con su novia de toda la vida Lily. Ted, un arquitecto de 27 años que empieza su carrera en NY decide que él él necesita esa estabilidad en su vida y se lanza a la búsqueda de su pareja ideal.

Para ser exacta, la historia comienza en el año 2030 cuando un padre decide contarle a sus hijos adolescentes cómo conoció a la mujer de sus sueños, es decir a la madre de los chicos. Así que a modo de retrospectiva va describiendo su encuentro con distintas mujeres que al final de cada capítulo resulta ser una anécdota divertida, un recuerdo entrañable o un fracaso bochornoso, pero nunca (al menos hasta donde voy) el encuentro definitivo que da título a la serie.

A pesar de ser la típica historia de amigos en su proceso de madurez que remite irremediablemente a Friends para mí esta historia tiene una forma tan sencilla de narrar la vida del protagonista que no puedo más que seguir bajando los capítulos porque desafortunadamente no la transmiten en ningun canal latinoamericano.


Otra cosa que amo es ver los blogs de chicas que suben fotografías de su vestuario diariamente, por lo general usan prendas vintage o mezclan ideas para copiar a algún diseñador y una que otra propone su propia tendencia. Yo no visto para nada así, mi estilo es el no estilo (ja) pero me gusta ser espectadora.

Uno de mis blogs favoritos son Le blog de Betty (me encanta su chaqueta roja con el vestido blanco), Liebemarlene, el flickr de Irene Adler y ...

aunque son ideas en general y no nada más moda, también adoro visitar los flickrs de Zoniazonia , Hanna Karina y la peque de Lenaah con sus 15 sorpendentes años.

Y así, en el casi aún caben otras cosas que sí me gustan matarilerilerón (Aline dixit)





Cosas que no entiendo

* La ropa con leyendas de "sexy"
* Cuando hacen altas las camionetas
* Las tortas de tamal y las de chilaquiles
* Que decidan proyectar las películas dobladas en español en el cine nuevo de mi pueblo

Desde hace tres semanas tengo que ir a otra ciudad a tomar un curso de neodata porque en donde vivo no hay. El viaje dura hora y media, cada sábado parto a las 8 de la mañana y regreso en el camión de las 3 de la tarde, tres horas que utilizo para dormir y escuchar canciones de Morrissey, he instituido mi nueva tradición.

Estos últimos años he viajado casi siempre sola y aún no termino de entender por qué cuando bajo el descansabrazos de un camión la persona de al lado cree que es para ella y acomoda su brazo e invade con su codo mi propio espacio, argh, sí, eso tampoco lo entiendo y además me molesta.

Casi siempre escribo lo que me desagrada y es así como recuerdo que mi mamá siempre me dice que nada ni nadie me gusta y que ya no es novedad que odie al mundo.

Las madres casi siempre tienen la razón.