Psé, un chiste viejo, pero lo ví en algún lugar y no contuve las ganas de tenerlo acá.
sábado, 18 de junio de 2005
viernes, 17 de junio de 2005
Ir a la playa no es tan malo.
Es un deseo extraño de arena,
levantarse en la madrugada,
salir al balcón y ver el mar,
la sal que baña los sentidos,
tibia en la nariz,
tímidamente salada en la boca,
el ruido del aire acondicionado,
el umbral entre el frío y el bochorno de la costa,
parada en el filo del ventanal,
el baño con tina y regadera potente,
y esas botellas de cristal con shampoo, acondicionador y crema,
el dispensador de hielo en el fondo del pasillo,
los canales de cable que no alcanza mi ciudad,
los elevadores,
los corredores alfombrados,
El inicio del día lejos de la obligación.

levantarse en la madrugada,
salir al balcón y ver el mar,
la sal que baña los sentidos,
tibia en la nariz,
tímidamente salada en la boca,
el ruido del aire acondicionado,
el umbral entre el frío y el bochorno de la costa,
parada en el filo del ventanal,
el baño con tina y regadera potente,
y esas botellas de cristal con shampoo, acondicionador y crema,
el dispensador de hielo en el fondo del pasillo,
los canales de cable que no alcanza mi ciudad,
los elevadores,
los corredores alfombrados,
El inicio del día lejos de la obligación.
miércoles, 15 de junio de 2005
Huelga II
Ya no tengo palabras, el sindicato tiene una mafia tremenda, vivo en eterno complot.
Aquellas que lograron romper las filas y llegan a mí no son de fiar. Traicioneras, flojas y un tanto débiles, les ataca algún tipo de mal otorrinodepresivomaniacoinfeccioso que me provoca ponerme a llorar.
Me vuelvo permisiva, y deseo cumplir con los deseos de mis huelguistas, les he pedido que vuelvan, les he implorado de rodillas, de cabeza, con las manos desbordantes de regalos. Pero tan orgullosas son que fruncen sus bocas y adoptan ese brillo de acero en los ojos que me hace rabiar, argumentan que no las merezco. Como si no lo supiera.
El trabajo sucio sigue realizándose, mis letras enfermas y yo seguiremos a pie del cañón, aún cuando la piel se nos caiga a pedazos y los ojos cuelguen de sus órbitas, demostraremos que nuestra fuerza es mayor.
A las orgullosas sólo les digo:
Ya se arrepentirán, punta de snobs.
Sé que mis patadas de ahogado no les conmoverá. Saben que pueden trabajar con alguien mejor.

Aquellas que lograron romper las filas y llegan a mí no son de fiar. Traicioneras, flojas y un tanto débiles, les ataca algún tipo de mal otorrinodepresivomaniacoinfeccioso que me provoca ponerme a llorar.
Me vuelvo permisiva, y deseo cumplir con los deseos de mis huelguistas, les he pedido que vuelvan, les he implorado de rodillas, de cabeza, con las manos desbordantes de regalos. Pero tan orgullosas son que fruncen sus bocas y adoptan ese brillo de acero en los ojos que me hace rabiar, argumentan que no las merezco. Como si no lo supiera.
El trabajo sucio sigue realizándose, mis letras enfermas y yo seguiremos a pie del cañón, aún cuando la piel se nos caiga a pedazos y los ojos cuelguen de sus órbitas, demostraremos que nuestra fuerza es mayor.
A las orgullosas sólo les digo:
Sé que mis patadas de ahogado no les conmoverá. Saben que pueden trabajar con alguien mejor.
martes, 14 de junio de 2005
Now as I lie in pieces, await for your return...
Encontré la canción perdida, ordenada sin nombre en la biblioteca.
Sobre las superficie de mi recámara, un polvo fino. Me recuerda a la forma en que se "enterciopelan" cosas, con una especie de compresor que avienta motas de terciopelo hasta lograr la superficie suave y extravagante. Quizá pronto mi entorno se vuelva una estampa de glamour antiguo. Entonces, mi mundo en rebanadas dispersas empieza a tomar forma. Le daré tiempo al polvo conjuntador, al final la composición tendrá sentido. Maybe, maybe, meibi.
Mientras, el vynil imaginario gira y gira sin rayarse por ningún motivo.
Los milagros existen.
(Oh can't you see? I'm ready now).
Sobre las superficie de mi recámara, un polvo fino. Me recuerda a la forma en que se "enterciopelan" cosas, con una especie de compresor que avienta motas de terciopelo hasta lograr la superficie suave y extravagante. Quizá pronto mi entorno se vuelva una estampa de glamour antiguo. Entonces, mi mundo en rebanadas dispersas empieza a tomar forma. Le daré tiempo al polvo conjuntador, al final la composición tendrá sentido. Maybe, maybe, meibi.
Mientras, el vynil imaginario gira y gira sin rayarse por ningún motivo.
Los milagros existen.
(Oh can't you see? I'm ready now).
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