miércoles, 21 de enero de 2004

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La niña de ojos oscuros intenta explicarla a su hermana mayor lo fantástico que resulta que el príncipe guerrero de su libro atraviese un bosque más oscuro que la negra noche para rescatar a su familia, su honor y quién sabe, quizá encontrarse con la muchacha que en un final más cursi pero feliz acrecentará su estirpe. Pero la frase resulta tan larga que pierde el aliento y su cara se torna un poco lila, ha hablado como vendedora de tupperware y jafra bajo el sol frente a una puerta semicerrada y una ama de casa malhumorada. De igual forma ha sido ignorada.

Quería sentirse aceptada, dentro de una asociación, ¿entiendes mis gustos? seguidos por una afirmación. Quería sentirse cómplice de alguien. Pero su familia no podía satisfacer sus antojos de vida.

Tendría que esperar unos años más.

Cuando seguirían sin entenderla. Para ese entonces otros gustos extraños además de no serle secundados, le serían cuestionados. Pero ya no le importaría.

La niña de mirada oscura había encontrado otra vista como la suya, unos ojos más pequeños pero tan inseguros y tristes como los de ella. Y a aquellos ojos les gustaban mirarla, podían soportar sus extravagancias e inquietudes, sus frases largas y sus silencios cortos, las noches en que lloraba y los días en que buscaba respuestas sin atreverse a mover su cuerpo para no lastimar su alma. Su personalidad rechazada quería crecer creyendo al lado del dueño de los ojos comprensivos que le atraían con tanto fervor. La antes niña no necesitaba más.


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Daniel, un ex vecino de Puebla me ha dado una gran noticia:

¡Las tortas de tamal no engordan!


Para quien pregunte el por qué, les doy la razón científica y comprobadísima (si nadie pregunta me da igual)

La torta de tamal no engorda porque:

***Es masa sobre masa (m/m)***


jajajaja....mmm, sí , soy simple ... antes de que me den un zape me voy....

(si no le entendieron de seguro reprobaron física en la secundaria. ¿O fui nerd?, gulp, y simple...bu)

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domingo, 18 de enero de 2004

Cielo escogido

Hace un par de días leí un artículo en la revista Arquine con el título que ahora sustenta ese post. Se refería a la conservación de la Casa Barragán en el DF; no es que la edificación estuviera cayéndose por descuido o falta de presupuesto, son las alteraciones a las vistas que el ingeniero con alma de arquitecto había procurado crear.

Es sabido que Luis Barragán detestaba los ventanales a diestra y siniestra, su anhelo era crear la panorámica perfecta, aislando la casa-habitación, levantando muros que separaran lo bello de lo desagradable, tirando muros recién construidos, que trasladados del plano a la realidad no daban el efecto deseado, creando vanos que permitieran el juego de la luz con la sombra y colores que vivificaran atmósferas. Amante de lo visual.

La problemática actual del patrimonio que representa su vivienda convertida en museo, es que se han infringido reglamentos de construcción en los terrenos colindantes, levantando edificios sin calidad arquitectónica, que irrumpen sus tan anhelados cielos escogidos.

Sin duda una frase que me sorprendió, ¿escoger el cielo?, al menos el visto por algunos instantes, al caminar fuera de nuestra casa o rincón favorito esto ya no es posible, numerosas imágenes nos atacan lo deseemos o no.

Elecciones. Elegir con quién compartimos nuestra vida, elegir nuestro trabajo, elegir nuestros gobernantes: Elegir la manera de vivir.

¿Hasta dónde es posible ejercer el libre albedrío? Quizá solamente en una forma parcial.

De cualquier modo a mí me dejó pensando, no recuerdo cuántas veces me he quejado de lo que tengo, pero creo que el tiempo quejumbroso supera los instantes en que dedico para responderme una sencilla pregunta:

¿Qué es exactamente lo que quiero para mí?.

Después de todo antes de tomar impulso para correr, es necesario saber la dirección.


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jueves, 15 de enero de 2004

Dibujas mi silueta de perfil sobre el cristal
y miras hacia el norte con más ganas que deseo de mirar


El ventanal que da a su balcón calienta el aire de la recámara 4x3,
evapora lágrimas, sudor y el agua que llena la mitad del vaso
que permanece desde la medianoche acompañando la decepción.

Mis manos dibujándote en el sitio donde no puedes estar
se está volviendo oficio poner tierra
y extrañarte un poco más de lo normal


Escribe 3 palabras en la hoja de un periódico y tira todo de un manotazo,
no es necesario dejar vestigios de la melancolía, un sentimiento más.

Está creciendo el río y se desborda del caudal
la inercia va arrastrándote muy rápido hasta el día terminar
intentas sin lograr hacer más corta la jornada en soledad


Sus últimos 5 días parecen un año en donde se borra,
por ejemplo,
sentada(os) en la escalinata de una casa desconocida,
el cansancio sin aliento y el calor que sucedía mientras
una niña que reía acompañada de su padre,
niños hermanos peleaban
y un viejo vendía violines miniatura.

Aún cuando quería(n) soledad compartida.
Ella(ellos) dejó(dejaron) el tiempo pasar.

Es un recuerdo difuso en su tiempo.

Yo escribo y trato de ordenar mis sueños y mi vida desde acá
buscando la manera de juntarla con la tuya cada vez un poco más
difícil es hacer más de una cosa sin pensar


Tenía esperanza, podía, creía esperar.
Ahora no quiere pensar, ni influir en la vida de nadie más.
Disolverse.
Que el sol la evapore y junto a ella cualquier recuerdo.

Tú piensas si deseas de este modo con tu vida continuar
sabiendo que esta historia va a tener que repetirse sin parar


Continuar con cuál vida, si la suya no tiene pasado, ni presente,
ningún tiempo conocido.
Sus archivos arden, y el fuego los hizo ilegibles.

Yo rezo por que quieras, y yo quiero, no te vayas a cansar
a veces tiene que dolerte el alma para que te puedas
por fín enterar, que hay vida en tus entrañas


Ésta vez ella no puede.
Y no sabe qué hacer.
Alguien dígale simplemente adiós.

Que ¿quiere? partir.